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Range Rover Velar: Diseño en su máxima expresión.


El Range Rover Velar es el cuarto modelo de la firma de lujo de Land Rover y se sitúa por encima del Evoque y justo por debajo del Sport, aunque por longitud queda muy cerca de éste último. Si tenemos en cuenta su diseño y su tecnología podríamos decir que está en lo más alto de la gama, ya que incorpora un nuevo estilo en la marca, manteniendo todos los símbolo que hacen identificable a un Range, pero con una importante evolución incluso en las proporciones. A pesar de medir 43 centímetros más de largo que un Evoque, solo es dos centímetros más alto, casi 11 más bajo que el Sport, con lo que varía no solo su imagen, sino también la sensación al volante y la aerodinámica que consigue todo un récord en la marca con un CX de solo 0,32. La postura de conducción sigue siendo casi perfecta, como en todos los Range, pero se nota que vamos situados sensiblemente más bajos de lo que estamos acostumbrados en cualquier otro Range y yo diría que muy cerca de un Evoque.


El espacio interior es excelente, incluso mejor que en un Sport dada su menor longitud, con un maletero que llega hasta los 673 litros. La presentación del habitáculo es sencillamente espectacular, en el estilo de la marca pero con una nueva imagen más tecnológica gracias al sistema Touch Pro Duo, compuesto por dos grandes pantallas táctiles de 10 pulgadas, situadas en la consola central y que cambian radicalmente el aspecto del salpicadero. La superior engloba el sistema multimedia y navegación, mientras que en la de abaja se encuentra la climatización y todos los controles de para la configuración del Velar (Terrain Response, suspensión, Control de descenso de pendientes, etc.).


El cuadro de relojes puede ser otra pantalla, en este caso de 12,3 pulgadas, completamente configurable a gusto del conductor. Para los mercados en los que los recubrimientos de cuero no son “políticamente correctos” y para todos aquellos clientes que no quieren elementos de origen animal en sus vehículos, Land Rover ha desarrollado con la firma danesa Kvadrat un recubrimiento que combina un tejido de lana para los laterales de los asientos y los paneles de puertas, y una antelina perforada con el mismo dibujo del cuero, realizada a partir de botellas recicladas para la parte central de los asientos.



El 81% de la estructura del Velar esta realizada en aluminio de alta resistencia, lo que ha permitido mantener su peso en unas cifras más que aceptables y que suponen unos 200 kilogramos menos que un Sport con una motorización equivalente. La suspensión es independiente en las cuatro ruedas, de doble trapecio delante y la denominada Integral Link multibrazo detrás, con muelles helicoidales en los motores de cuatro cilindros y neumáticos en los de seis, aunque en todos los casos con amortiguación regulable adaptativa. La altura libre es de 21,2 centímetros con la suspensión tradicional y llega hasta los 25,1 con la neumática.


La tracción total también es de serie con todos los motores, al igual que el cambio automático de ocho relaciones, que sigue manteniendo el selector giratorio. No hay reductora ni en opción, pero pudimos comprobar que los motores, el cambio automático y la electrónica suplen sin ningún problema esa ausencia, ayudándose de dispositivos como el Terrain Response 2, el diferencial trasero activo y el All Terrain Progress Control.

Motores

La gama de propulsores la componen tres gasolina y tres Diesel, todos con turbo. Los gasolina son dos variantes del bloque de 2.0 litros, con 250 y 300 caballos además de un V6 de 380. Los de gasóleo también se dividen en dos niveles de potencia para el 2.0 litros, con 180 y 240 caballos y un V6 3.0 litros de 300 caballos. Hemos podido probar los dos de seis cilindros y su comportamiento es espectacular en cualquier circunstancia. El Velar es a la vez el Range más “de asfalto” y con el toque más ágil y deportivo de la marca, pero sin perder sus excepcionales aptitudes en todoterreno, incluso en condiciones extremas a pesar de no contar con reductora.


Cuando llegará a Panamá?

Todavia no sabemos, pero seguro que desviará la mirada de todos al verla pasar por nuestras calles.




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